Centralia: La puerta al infierno

En el a?o 1962, un incendio aparentemente inofensivo en un basurero de Centralia (Pensilvania) se extendi? repentinamente por el subsuelo y encendi? una veta de carb?n situada bajo la ciudad. Las llamas de la superficie fueron extinguidas por los bomberos, pero el carb?n sigui? ardiendo bajo las casas hasta convertirse en un monstruo incontrolable que oblig? a desalojar la ciudad.

Hoy d?a, Centralia es un lugar abandonado y fantasmal. La mina subterr?nea sigue ardiendo y se calcula que contiene carb?n para hacerlo durante 250 a?os m?s. El aspecto actual de Centralia es lo m?s parecido a una pel?cula de terror. De hecho, el lugar sirvi? de inspiraci?n para la pel?cula ?Silent Hill?. Aqu? y all?, el monstruo ha levantado las calles o partido en dos las carreteras; peque?as columnas de humo delatan los lugares por los que trata de respirar.

Centralia

La carretera estatal 61, que fue cerrada a mediados de los 90, es un lugar aut?nticamente espectral. Un enorme cartel nos advierte del peligro poco antes de llegar: ?Incendio en mina subterr?nea. Adentrarse en este ?rea puede ocasionar graves da?os o la muerte. Gases peligrosos. Peligro de hundimiento?. La fuerza del incendio ha rajado la carretera en dos; una gigantesca grieta que cruza de un lado a otro como si la tierra acabara de estallar.

Centralia

Actualmente se calcula que la veta de carb?n bajo Centralia tiene unos 10 kil?metros de extensi?n y arde a unos 1.000 metros de profundidad. Las autoridades se dieron cuenta de su existencia a mediados de los 70. Los bomberos abrieron varios agujeros en la tierra para comprobar las evoluciones del incendio y lo consideraban controlado hasta que el propietario de una gasolinera local introdujo una vara para medir los tanques subterr?neos y descubri? que estaban a 80? C.

Centralia

A la vista de los acontecimientos, las autoridades se pusieron en marcha y en 1984 evacuaron la ciudad. Unas cuantas familias optaron por quedarse hasta que en 1992 fueron expulsadas definitivamente.

Centralia

Hoy d?a, lo poco que queda del pueblo ha sido devorado por la vegetaci?n. De vez en cuando alg?n grupo de despreocupados turistas se aventura en las inmediaciones de la mina y se fotograf?a junto a las humeantes chimeneas. Ignoran que, en cualquier momento, el monstruo puede despertar.

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